
Como acompaño a mi Hijo a elegir su carrera universitaria
Acompañar a un hijo en la elección de su carrera es mucho más que un paso académico: es un acto de conciencia. Un proceso que nos invita a detenernos, a mirarlos y a mirarnos, a comprender en qué etapa están ellos… y en qué etapa estamos nosotros como adultos. Es un rito de paso compartido, una transición donde se mezclan la madurez que asoma, las dudas que inquietan y la oportunidad de acompañar desde un lugar más humano, más honesto y más presente.
Basado en el taller PDV Proyecto de vida Joven: https://www.paruscuantica.com/pdv/
Nos gusta decir que no solo ellos están atravesando este pasaje: también lo atravesamos nosotros como padres, como referentes, como adultos que buscamos orientar sin tener todas las respuestas. Y está bien que así sea.
Vivimos en tiempos rápidos: acompañar también es entender el contexto
Hoy el mundo cambia a una velocidad que no vivieron ni nuestros padres ni nuestros abuelos. Como explica Zygmunt Bauman, vivimos en tiempos "líquidos", donde nada permanece del todo firme. Y en este contexto tan dinámico, es natural que nuestros hijos se sientan desorientados… y que nosotros también.
A veces sentimos una presión silenciosa: la idea de que ellos "deberían saber" qué hacer con sus vidas. Pero Daniel Siegel, desde la neurociencia, nos recuerda que la adolescencia es un período de máxima creatividad y exploración, no de certezas rígidas. Pedirles definición absoluta a los 17 o 18 años es, en muchos casos, pedirles demasiado.
Soltar viejas creencias para abrir un espacio más humano
Durante mucho tiempo crecimos con frases como:
"Elegí bien, porque esto es para toda la vida."
"Tenés que tener claro tu futuro."
"Si te equivocás, después es muy difícil volver atrás."
Pero hoy sabemos que estas ideas simplemente no acompañan. Carol Dweck, con su teoría del mindset de crecimiento, demuestra que las personas evolucionan toda la vida. No hay una única versión de nosotros: hay muchas posibles. Y Richard Sennett dice con claridad que las trayectorias actuales son "narrativas abiertas", no líneas rectas. Por eso insistimos: elegir una carrera no determina quién serán para siempre, sino que abre la puerta a un primer camino.

Nuestro rol como padres: ser faro, no timón
A veces imaginamos que debemos ser nosotros quienes iluminan "el camino correcto". Pero acompañar no es decidir. Acompañar es sostener, es observar, es estar disponibles sin intervenir más de lo necesario.
Nos gusta la metáfora del faro: el faro no dirige el barco, pero ofrece luz para que quien navega pueda orientarse. José Antonio Marina habla de esto cuando describe a los adultos como "andamios afectivos": estructuras que sostienen mientras ellos construyen su propio edificio.
Y sí: muchas veces ellos surfean mejor que nosotros determinadas olas del mundo contemporáneo. Y ahí también tenemos algo que aprenderles.
La búsqueda del propio sol: vocación como llamado interior
En el taller PDV Proyecto de Vida Joven hablamos mucho de este concepto: el "sol" interior. Ese punto de vitalidad, de deseo, de vocación. Viktor Frankl llamaba a esto "sentido": la fuerza profunda que orienta nuestras decisiones más auténticas.
Pero la vocación no suele aparecer de un día para otro. Requiere aprender a escucharse, a equivocarse, a probar. Howard Gardner, con su teoría de las inteligencias múltiples, nos recuerda que no hay una sola forma de ser valioso ni un solo tipo de talento. Cada joven tiene su brillo propio, y nuestro trabajo es ayudarlos a reconocerlo.
Proyecto de vida: un mapa que se escribe y se reescribe
Un proyecto de vida no es una sentencia definitiva; es un proceso dinámico. Ken Robinson decía: "Tu elemento no se encuentra una vez, se encuentra muchas veces a lo largo de la vida." . Los hijos van encontrando pistas, certezas parciales, pasiones momentáneas… y todo eso es parte del camino. Y, al mismo tiempo, mientras ellos crecen, nosotros también atravesamos un proceso propio. Hay roles que se sueltan, identidades que cambian, espacios que se reformulan. La adolescencia de los hijos es también un renacimiento para los padres.
Acompañar sin dramatizar, sostener sin sobreproteger
No se trata de quitarle peso a la decisión, pero sí de quitarle dramatismo. En algún momento, ellos van a tener que "patear la pelota": tomar su elección, enfrentarse a sus dudas y descubrir quién quieren ser. Y nosotros estaremos ahí, como equipo completo, alentando desde afuera de la cancha.
Lo esencial es que sientan que no están solos. Que su mundo interior importa. Que su vocación —como decía Frankl— es un llamado a convertirse en su mejor versión.
Para cerrar
Si hay algo que queremos transmitir es que Acompañar es animarnos a vivir juntos las preguntas. Porque las respuestas, siempre, llegan a su debido tiempo.
Y que este sea un espacio para eso. Para mirarnos, para escucharnos, para entender que estamos todos atravesando esta etapa y que, si lo hacemos juntos, el camino se vuelve más liviano, más humano y más verdadero..
